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Relatos de un jammer por Sudamérica

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A veces debes dejar que la razón descanse y que tu pasión tome el rumbo de tu vida, no suena tan descabellado. Eso fue lo que hice, decidí guardar la lógica en el baúl y perseguir un sueño. Muchos no comprendieron mi decisión y otros la alabaron. Lo importante es que “esa emoción” que acelera tu corazón demuestra no te la quita nadie. Hice lo correcto. Entre música y palabras, conversaciones y anhelos, se gestó mi tour de Pearl Jam por Sudamérica. Entradas compradas, coordinaciones hechas, pasajes de avión…todo listo.

BRASIL: SÃO PAULO – RÍO DE JANERIO
Regresar a Brasil, era algo que deseaba hacer hace mucho. Grandes momentos, memorables recuerdos, esperados encuentros con viejos amigos, nuevos compañeros y una inesperada sorpresa de cabello “vermelho”.

Fue São Paulo, tal como sucedió el 2005, la ciudad escogida para abrir el tour 2011. Tenía una deuda pendiente con esta ciudad, aquí los vi por primera vez allí y -en aquella oportunidad- juré “si ellos regresan, yo también lo haré”. Así es como después de 6 años después regreso para vivir una nueva aventura y reencontrarme con mis amigos. Es emocionante sentir como algunas cosas no cambian, como si no hubieran pasado tantos años, nos saludamos, nos reímos, recordamos y bebimos. La amistad siempre estuvo, nunca se fue.

El ritual de hacer cola y esperar por horas te da la oportunidad de hacer nuevas amistades. La posibilidad de rodearte de gente como uno mismo, que comparten la misma pasión, es una de las cosas que más adoro de esta banda.

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La primera canción en este tour fue Release, tuve que esperar 20 años para escucharla en vivo. Y en ese grupo de nuevas también estuvieron Animal, World Wide Suicide, Whipping, Save You y Down. Fueron en total 26 temas, un buen inicio, aunque los que asistieron al show del día 4 dicen que ese estuvo mejor.

La salida del show fue algo dramática, considerando que el Morumbi está cerca de pocos y lejos de muchos. Ya pasada la medianoche, el metro y los buses dejan de operar. Hubo que caminar mucho y esperar hasta las 3:00 a.m. El São Paulo que une ve de madrugada es completamente diferente al de día. No recomiendo que hagan esa caminata nocturna a menos que sea en grupo, es algo que no se puede hacer solo. Fue una larga noche, llena de alegrías y de emociones, pero la hora de la despedida llegó con el amanecer.

RÍO DE JANEIRO
Más allá de las fotos y lo que se puede ver por las novelas, al fin tuve la oportunidad de conocer la ciudad de los cariocas: Río de Janeiro. Hospedado frente a la “Praia de Botafogo”, tenía una hermosa vista, podía alzar la mirada y ver el Pão de Açucar. Mi portugués no es tan fluido como hubiera deseado, había que aprender en el camino, pero me dejaba entender. Unos mensajes de texto para coordinar y luego a caminar un poco para conocer la zona.

El patrón de Río, el generoso, imponente y radiante sol se encargaba de recordarme a cada paso el olvido del bloqueador solar, elemento esencial si deseas caminar en una ciudad con 28° de temperatura (y no era verano).


Hay mucha vida en las calles de Rio, mucha gente caminando, los trabajadores se mezclan con los ciclistas y los corredores que van por la playa. Hay diversidad por donde se mire. Acompañado por una amiga, en mi primera caminata, fue interesante ver a los habitantes del malecón de Botafogo pescando al frente de sus casas.

Si estas en Brasil, no hay mejor forma de refrescarse - para mí - que con una Guaraná Antártica bien helada, después de una larga caminata. Había que preparar todo para el día siguiente. Dos amigas pasaron a recogerme y partimos rumbo a la Praça de Apoteose en mi primer y único viaje en metro aquí.

A mediodía, ya en la cola, tocó separarnos ya que estábamos en zonas diferentes. Solo, bajo un calor intenso y sin sombra donde ocultarse. Este show esperaba verlo acompañado pero el plan no resultó como deseaba, por suerte en la cola pude conocer a una pareja de jammers. La espera de más de 7 horas valió la pena. Fueron 3 horas de show con un setlist de lujo, con temas sorpresas como Of The Earth y Mother, estaba realmente asombrado de escuchar un cover de Pink Floyd. Luego vinieron Last Exit, Nothingman, Habit, Faithful e Indifference entre las nuevas que no había escuchado en vivo. Una situación especial fue con Corduroy y Come Back, canciones que me hicieron recordar a alguien especial. El show fue alucinante y la gente, en palabras de Eddie, “la ciudad es hermosa, pero su gente lo es más”.


Con algunos días libres más, fui a conocer el famoso Cristo del Corcovado acompañado por un jammer que conocí en el hospedaje. Ambos partimos cuesta arriba. A medio camino nos detuvimos en un mirador para dar el primer vistazo a Rio desde las alturas. Realmente impresionante. Un trasbordo más hacia una Van, un ascensor y luego una escalera eléctrica y llegamos al fin a la imponente figura blanca. El tamaño es impactante y pararte al lado te hace sentir tan pequeño, es una sensación que tiene que experimentar cada uno. Es un lugar lleno de turistas, los idiomas se mezclan en el ambiente. El verde de los cerros se mezcla en perfecta armonía con el azul del mar, creando un cuadro único digno de recordar. Luego, fue el turno del Pão de Açúcar, al que se llega a través del famoso “bondinho”. Aquí cambiamos de perspectiva, con otro punto de vista magnifico.

Río es sol, mar, playas y gente alegre. Y los nombres de Copacabana, Ipanema y Leblón brillan con esplendor propio en la costa carioca. Hacer una caminata es algo que todo “nuevo” visitante debería realizar. Escoltado por un sol inclemente, una caminata de 3 horas fue una experiencia sofocante. La vida de los cariocas se refleja en sus playas, y no se puede dejar de visitarlas, pero más allá de residencias de lujo, playas limpias y pieles bronceadas, el panorama que uno tiene frente a sus ojos es hermoso. La vida que se ve sobre la arena es radiante, es carioca, hombres y mujeres haciendo deporte, niños divirtiéndose en las escuelas de futbol instaladas en las playas. Quién sabe, si de allí saldrá el próximo crack brasileño.

Al final de Ipanema, recomiendo hacer una parada obligatoria, en una especie de mirador formado por rocas que te ofrecen una vista privilegiada de la inmensidad del mar y, si volteas la mirada a la derecha, tendrás un paisaje de la costa digno de una postal. Es todo un privilegio poder ver la armonía entre las montañas y la playa y el dulce coqueteo con el mar azul. La sensación de estar allí parado no la puedo describir con palabras, tienes que verlo y sentirlo.

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A la hora del sunset, me detuve en la Bahía de Botafogo, el sol, las montañas, los botes y el mar me regalaron otro paisaje fascinante, fue una sensación casi hipnótica. Creo que me perdí algunos minutos allí contemplando la puesta de sol.

El último lugar para conocer fue Niteroi, para lo cual hay que cruzar el puente más largo del hemisferio sur. Pero como el tiempo había que aprovecharlo al máximo me fui por la ruta más corta, por mar, y tome una barca. Una vez en tierra firme, acompañado por la dama de cabellos vermelhos recorrimos rápidamente el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi, algunas ‘lojas’ y apreciamos a la distancia algunas playas tan bonitas que no tienen nada que envidiarles a sus vecinas famosas del frente. Conocer todo Rio de Janeiro, sin duda requiere de más tiempo, así que prometo volver tan pronto como sea posible.

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ARGENTINA: BUENOS AIRES - LA PLATA
El sol continuó calentando el viaje. Buenos Aires muestra un cielo despejado. Junto con un compañero nos dirigimos a Palermo para quedarnos en la casa de un amigo peruano. No paso mucho tiempo para que una amiga llamara para decir “Pearl Jam se queda en el Hotel Four Seasons che!! Venite rápido”. Lo demás ya lo pueden deducir. Tras una caminata que se prolongó por más de una hora llegamos al hotel, nos reunimos con un grupo de jammers y a esperar. Algunas horas después sin almorzar, a punto de rendirnos e irnos para buscar alimento, sucedió lo esperado. Mike Mc Cready fue el primero en salir a saludar. Éramos un grupo que no pasaba las 50 personas. Con algunas indicaciones para hacerlo de manera ordenada, firmó autógrafos y se tomó foto “con todos”. Me gané una firma y una foto de un momento que no olvidaré nunca. Dejamos de lado “el hambre” y decidimos quedarnos un rato más a ver quién más salía. Matt salió y saludo a lo lejos, a su retorno, hizo lo que todos esperaban para la foto y firma respectiva. Luego de eso, nos retiramos porque había que hacer las maletas, a la medianoche nos íbamos para La Plata. Nos juntamos en El Obelisco y con otra gente, entre peruanos y argentinos, partimos acompañando el viaje con pisco y cerveza hasta el amanecer. Hubo algunos problemas pero eso es historia de otro cuento.


Protegidos del sol bajo la sombra de un árbol esperamos pacientemente mientras bebíamos un poco de pisco. Ya entrada la tarde, decidimos ingresar. Una larga caminata. La estructura del Estadio Único de La Plata es imponente. Me sorprendió que adentro no vendieran cerveza “con alcohol”, pero luego de ver cómo se comportan los argentinos cuando se encuentran en “modo fanático” creo que no necesitan de la cerveza para estar locos, si ya lo son naturalmente. Qué público. Qué forma de vivir y sentir la música. Más allá de un setlist tan bueno como el de Rio de Janeiro, creo que la gente aquí hizo la diferencia. La forma de cantar, la energía, la buena vibra que en ningún momento se transformó en desorden. Incluso Eddie mismo lo dice en una entrevistaEra un caos organizado”. Después de esto, cualquier recital sería pan comido. Todo el setlist estuvo de lujo, pero sin duda el momento mas emotivo estuvo en Black, al termino de la canción simplemente el coro de fans se apoderó del ambiente y la banda sólo observó con asombro a uno de los mejores públicos del mundo.


PERÚ: LIMA
La última ciudad de mi tour, tenía que ser en casa. Tuvieron que pasar 20 años para tenerlos en Lima, y sin duda fue sería una fecha inolvidable. No hubo mucho tiempo para descansar después de Argentina. Llegaron un grupo de amigos colombianos y había que prepararlos para sobrevivir. Lo primero fue ir al hotel para esperar a Pearl Jam. Ellos nunca salieron porque éramos “demasiados” y conociendo “a los peruanos” se armaría un caos, así que a pesar de esperar varias horas, no bajaron. Algunos suertudos se tomaron foto con Mike en la playa cuando se fue a surfear y con Eddie en la puerta del hotel, sin duda les estaban haciendo la guardia. Para el día del show la consigna era estar antes de mediodía. Los rumores ya decían que había gente acampando en las afueras del Estadio de San Marcos, pero cuando llegamos la cola fue menos larga de lo esperada. Supongo que bien para nosotros. Tras esperar por algunas horas, con un amigo encontramos una ubicación ideal en la zona ten izquierda pegados a la reja, en una división no anunciada y carente de sentido. Dividieron la zona en dos, claro, y como todo fan siempre quiere estar adelante, cuando comenzó el concierto… hijo de pu...!!! Ahí vino lo bravo. La gente se sofocaba, atrás, acorralados contra las rejas sufríamos el apretón de la masa. Igual nadie nos movió hasta el final. Pero hubo mucha gente que salía asfixiada o porque simplemente ya no aguantaba más “la falta de espacio”. Creo que fue un error de los organizadores hacer esa división completamente innecesaria que sólo provocó desorden. Tienen que entender que la gente quiere estar adelante y se iban a meter a las buenas o las malas, y al tener un espacio ya limitado por vallas, tarde o temprano iba a colapsar. Y sucedió.

“Solucionado” el problema (gracias a que muchos fans optaron por salir de esa zona) empezó el show con Eddie acompañando a The X Band en la canción Devil Doll, la gente simplemente estalló al ver al Ed al fin en un escenario peruano. Algunos minutos de descanso mientras arreglan el escenario para Pearl Jam, tras algunos minutos empiezan a sonar los acordes de Interstellar Overdrive como intro para Corduroy "the waiting drove me mad, you're finally here and I'm a mess...” esa frase no podría ser más precisa para los fans limeños por lo que se vivió aquella noche. Escuchar Inmortality, Given to Fly y Black aquí, en mi tierra, fue una experiencia sublime. Me sorprendió mucho The Real Me (the Who) y claro el triple final con Rockin in the Free World, Indifference y Yellow Ledbetter fue el éxtasis total para una noche que será recordada para toda la vida.
Así terminaron casi 3 semanas de tour a todo dar. Aún recuerdo cuando escuche esta canción que ayudo a decidir a emprender este viaje. Cuando tu mente no encuentre el camino. Deja que tu corazón te guie. Eso fue lo que hice. Hice lo que muchos fans soñarían con hacer y lo hice por la mejor razón de todas: PEARL JAM.
Lima_PJ_Tour (45)
2:19 p. m.